25 noviembre 2020

Tipos de Auditoría Interna

En función del ámbito de la empresa que se analice, podemos encontrar distintas modalidades de auditoría interna. A continuación, vemos algunas de ellas, así como las normativas que deben tenerse en cuenta para su correcta planificación y ejecución:

Auditoría interna de calidad ➞ Norma ISO 9001

Norma ISO 9001 es el estándar internacional sobre Sistemas de Gestión de Calidad. Es la base sobre la que deben planificarse los procesos de auditoría interna de calidad para verificar el cumplimiento de los requisitos de funcionamiento más idóneos.

Auditoría interna medioambiental ➞ Norma ISO 14001

Norma ISO 14001 sobre Sistemas de Gestión Ambiental establece los requisitos que deben seguir las empresas en materia de seguridad medioambiental, de cara a llevar a cabo su actividad de forma segura y responsable.

Auditoría interna de seguridad laboral ➞ Norma ISO 45001

Es la normativa internacional que regula los Sistema de Seguridad y Salud en el trabajo. Indica los procedimientos a seguir para garantizar un entorno profesional seguro para los miembros de una organización, contribuyendo así al cumplimiento de la Ley Orgánica de Prevención, Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo.


Noticia: Auditoría en Cuarentena

 La Superintendencia Nacional de Auditoría Interna, SUNAI, ante las condiciones de contingencia por la pandemia, ha abordado en los marcos tecnológico, político y formativo, varias autoridades presentaron en el Congreso Virtual, los desafíos presentados en el Control y la Auditoría Interna en medio de la crisis sanitaria que enfrenta el mundo actualmente.

Se recomienda que se debe evaluar a mediano o largo plazo y realizar actividades de control fiscal a distancia, sin dejar a un lado las formalidades como la configuración de un equipo auditor, abriendo la posibilidad de tener acceso a la información digital en los entes de la administración pública, los cuales deben tener todos los mecanismos de seguridad necesarios.

Fuente: http://www.sunai.gob.ve/?p=7627 

24 noviembre 2020

Las normas de auditoría generalmente aceptadas

 En desarrollo de su trabajo para empresas privadas, los auditores deben cumplir una serie de normas profesionales, denominadas Normas de Auditoría Generalmente Aceptadas. En muchas jurisdicciones, se emplea un conjunto de normas cuyo origen fueron las declaraciones (Statement on Auditing Estándar – SAS, por sus siglas en inglés), emitidas por la Junta de Normas de Auditoría (Auditing Standard Board - ASB) del Instituto Americano de Contadores Públicos de los Estados Unidos de Norteamérica (American Institute of Certified Public Accountants – AICPA, por sus siglas en inglés) y se constituyen en los principios y requisitos que deben observar necesariamente los auditores en el desempeño de sus labores durante todo el proceso de auditoría, cuyo cumplimiento garantizará un trabajo profesional y una opinión técnica.


En general, es posible agrupar las normas de auditoría en tres categorías:


Normas generales,

Normas de trabajo de campo y

Normas de presentación de informes.

Las normas son estándares mínimos para la ejecución de una auditoría. Cada compromiso de auditoría puede requerir que se realice un trabajo de auditoría más allá del especificado en las normas, con el propósito de emitir adecuadamente una opinión sobre un conjunto de estados financieros. Se presenta a continuación una síntesis de las normas:


Normas generales:


Suelen hacer referencia a las condiciones y características de quien realiza el trabajo. Se refieren a lo siguiente:


La auditoría debe ser realizada por un auditor que tenga una formación y competencia adecuadas. Para el efecto, el auditor debe tener educación y experiencia, así como mantenerse actualizado, mediante educación continua para permanecer actualizado en el campo de la auditoría.

El auditor debe ser independiente en realidad y apariencia.

El auditor debe tener debido cuidado profesional en la realización de sus tareas de auditoría.

Normas de trabajo de campo:


Suelen referirse a la manera de ejecutar la labor:


El trabajo está adecuadamente planeado y los asistentes debe estar debidamente supervisados.

El auditor debe obtener una comprensión del cliente y sus procedimientos de control interno para que pueda planificar su auditoría, incluyendo la naturaleza, el tiempo y el alcance de sus pruebas y procedimientos.

Las evidencias y pruebas obtenidas durante la auditoría deben ser suficientes y competentes para respaldar las cifras de los estados financieros preparados por la dirección y las afirmaciones del informe.

Normas de presentación de informes


Estas normas hacen referencia a las consideraciones respecto de la emisión del informe:


En una auditoría financiera, debe indicarse claramente si los estados financieros se prepararon conforme a los principios y prácticas contables que se emplean en la jurisdicción respectiva y de manera consistente para todas las cuentas.

El auditor debe expresar si el cliente proporcionó cualquier información adicional necesaria para obtener una debida comprensión de las cifras de los estados financieros.

El auditor debe incluir su opinión sobre si los estados financieros reflejan razonablemente la situación financiera de la empresa sometida a auditoría.

Ahora bien, las normas y/o legislaciones de diferentes países o regiones han incorporado temas adicionales en las normas de auditoría. Por ejemplo, el uso del trabajo de expertos, sucesos presentados luego del cierre de estados financieros, requisitos para trabajos específicos, entre otros.


Si bien el enfoque principal de las normas de auditoría generalmente aceptadas está dado por la auditoría financiera, ello no obsta para que sean aplicadas en lo pertinente, en cualquier trabajo de auditoría. Las normas de auditoría para el sector público y para otros trabajos de auditoría, comparten los principios y orientaciones fundamentales.

ORIGEN Y EVOLUCIÒN


El origen moderno de la Auditoría Interna se atribuye a la crisis de mercado acaecida en 1929 en los Estados Unidos. El endurecimiento de la normativa sobre fiabilidad y transparencia de la información contable, así como la mayor responsabilidad de los gestores en los países desarrollados llevó en aquel entonces a las compañías a contratar auditores externos.

Luego de la depresión, el proceso de la auditoría que realizaban los auditores revisores cada vez era más extenso, por lo que debieron recurrir a la realización de auditorías intermedias. La extensión de los trabajos obligó a implementar un sistema de control interno que inspirara confianza a los auditores para que estos pudieran apoyarse en él, limitándose al estudio selectivo de las partidas. Desde entonces los objetivos de la función son dos: la auditoría del balance, para obtener un resultado más seguro, y una auditoría permanente sobre la gestión de la empresa. En un principio el objetivo era la contabilidad ya que esta, al ser realizada en forma manual, reflejaba muchos errores. Cuando aparecieron medios mecánicos de registración, el auditor interno comenzó a trabajar en otro tipo de comprobaciones, especialmente controles de caja, haberes y existencias. La auditoría interna, como profesión específica, definida e independiente, no emergió hasta el año 1941, cuando se crea The Institute of Internal Auditors, en los Estados Unidos de Norteamérica. Este instituto ha regulado la profesión de auditor interno. Posteriormente, el auditor interno salió de los registros contables e ingresó en la faz actual. 

Últimos desarrollos.

La reseña anterior nos muestra que la auditoría interna, en una primera etapa, era identificada básicamente como una función de cumplimiento dentro de las compañías. El auditor externo tenía como objetivo verificar la exactitud de la información financiera de una empresa ante diversos usuarios externos, como ser inversores, bancos, acreedores o el Estado, mientras que el auditor interno estaba centrado en los intereses de los propietarios y directores de las organizaciones. Por ello, verificaba no solo el cumplimiento de la normativa externa sino también la interna, así como también protegía los activos de las compañías ante diferentes riesgos, sobre todo el fraude. 

El mundo en el que opera la auditoría interna está en un permanente cambio. Las empresas pasaron de verse enfrentadas a una demanda de productos y servicios, superior a los ofrecidos por las mismas, a una oferta que superaba la demanda. Los procesos informáticos llegaron a las compañías, así como la competencia global. Asimismo, cada vez más tienen mayor importancia los activos intangibles y la gestión del conocimiento. Por ello, no alcanza con proteger los activos clásicos de una empresa, hay que proteger la cartera de sus clientes, las bases de datos, los conocimientos y la experiencia de su personal, la calidad de los productos y servicios. Hay que ser competitivo y la auditoría interna debe celar por ello. En la actualidad, la mayoría de las entidades reconocen que la función de auditoría interna, dado su campo de acción en todas las áreas y niveles de la organización, cuenta con un posicionamiento estratégico para ayudar a las mismas a enfrentarse a nuevos retos, riesgos y muy especialmente a estar alerta ante los eventuales fraudes. El riesgo de fraude existe en todos los negocios y organizaciones. Se destaca la característica de que los fraudes son cada vez más tecnificados y difíciles de identificar. No solo se tecnifican las prácticas, sino el nivel técnico de los defraudadores. Existen redes de fraude amplias y muchas veces se externalizan las operaciones con el riesgo adicional que ello implica. Asimismo, la mejora continua se aplica a todos los procesos de una organización, incluyendo al de auditoría interna y control interno. Por ello, la auditoría interna tiene la responsabilidad de velar por la mejora continúa en todas las áreas, procesos, productos y servicios de una compañía, entre otros aspectos para que sea competitiva en el mercado. Es una actividad estratégica y clave en cuanto a prevención.

Uno de los mayores desafíos es añadir cada vez más valor agregado a su función. No solo debe participar activamente en la evaluación del control interno y la detección del fraude. Cabe destacar que la falta de control interno es citada como la debilidad más importante que contribuye al fraude. El mayor número de casos se produce en el área de contabilidad, ya sea manipulando pagos o facturaciones falsas, entre otros. Los mayores importes se ven en la alta dirección como ser corrupción, facturas falsas, reembolsos de gastos entre otros. Comenzando el siglo XXI, en el marco de un buen gobierno corporativo, sistema a través del cual las corporaciones empresariales son dirigidas y controladas, la auditoría interna debe aportar buenas prácticas para las organizaciones, fiabilidad y confianza en los sistemas de control interno, salvaguardar activos y el ahorro de costos, impulsar el cumplimiento de la estrategia, siendo una conexión entre los diferentes elementos del gobierno corporativo, supervisar leyes y normativas y ser un facilitador de la gestión de riesgos.



 

IMPORTANCIA DE LA PLANIFICACIÓN DE UNA AUDITORÍA.


Para gestionar una Auditoría de calidad y efectiva hay que comenzar con una buena planificación, para ello se realiza un análisis de los objetivos y metas que se desean cumplir, en donde se definen estrategias concretas de los puntos que serán evaluado en la empresa u organización, es por esto que debe haber un primer contacto para este entendimiento y conocer el modelo de negocio para tener una visión más amplia de los problemas que se pudiesen presentar durante el proceso de auditoría. 

Como actividades previas a la planificación de auditoría, hay que considerar el tiempo, el costo  los recursos humanos y materiales. Por consiguiente, es importante reflexionar en la identificación de los problemas y riesgos porque pueden causar cambios significativos en los alcances ya definidos en el plan de auditoría.

Es fundamental trabajar articuladamente y unir todos los esfuerzos de auditoría para evitar dispersiones y trasmitir a todo el equipo de profesionales las ideas del personal más experimentado, y así, prever situaciones que afecten a la eficiencia de la evaluación y a la conclusión del informe de auditor.

La labor del auditor juega un papel muy importante en la planificación de la auditoría, ya que le va a permitir seguir el camino de la eficiencia oportunamente, a fin de obtener el conocimiento de los procedimientos gerenciales y del control interno de la entidad auditada, así mismo, la supervisión del trabajo dentro de los plazos establecidos y siempre bajo el enfoque de hacer cumplir las normas internacionales.

Básicamente existen 3 tipos de auditoría a la cuales se le pueden hacer una planificación, entre ellas tenemos; la financiera, de gestión y la de examen especial. La primera está relacionada con todo lo financiero como su nombre indica, la segunda se encarga de los recursos económicos su eficiencia y eficacia, la tercera y última engloba los objetivos de la financiera y de Gestión.

23 noviembre 2020

¿CÓMO HACER UNA AUDITORÍA INTERNA?

 


Pasos para hacer una auditoría interna


Los encargados de los diferentes procesos que tienen lugar en la organización, han de ver la auditoría interna como una forma de contar con una visión externa que le permita observar con detenimiento cada proceso y así de esta forma poder identificar las áreas a mejorar para lograr una mayor eficiencia del mismo.

Pues bien, sin más, vamos a presentar los cinco pasos para hacer una auditoría interna, viendo la mejor forma en que la misma puede servir a los propietarios o encargados de los procesos internos para mejorarlos.

Paso 1 La planificación del programa de auditoría

En este primer paso, se va a plantear un calendario de auditorías. Este paso de contar con un programa de auditoría global es sumamente relevante dado que permite que todos puedan saber cuándo será auditado cada uno de los procesos durante el próximo ciclo para el cual se defina el programa, que normalmente suele ser un año.

Cuando una organización muestra esta transparencia al tener un calendario con las futuras fechas de auditoría, está transmitiendo un mensaje de confianza a sus empleados así como un apoyo a los propios encargados de los diferentes procesos al permitir a éstos aplicar a tiempo las mejoras y la recopilación de la información necesaria ante estas auditorías previstas en el calendario. 

Paso 2 Planificación de la auditoría de procesos


Una vez establecido el plan general anterior, el siguiente de los pasos para hacer una auditoría interna es planificar y confirmar con los propietarios de los procesos las auditorías de proceso individual.

El plan general que se define en el paso uno, es una guía de referencia para tener una aproximación sobre la frecuencia y fechas con la que los procesos serán auditados. Sin embargo, es en este segundo paso cuando se llega a una confirmación con mayor exactitud mediante la colaboración entre el auditor y el propietario de cada proceso respecto al mejor momento para revisar el proceso. El mejor momento para realizar tal auditoría de cada proceso, será cuando el propio auditor revise los comentarios anotados sobre el propio proceso en auditorías previas y cuando el propietario de proceso identifique las áreas a revisar por el auditor.

Paso 3 Realización de la Auditoría


Toda auditoría se debe iniciar con una previa reunión entre el auditor y el propietario del proceso, para que entre ambos aprueben el plan de auditoría.

El auditor podrá reunir la información que necesite por varias vías como pueden ser la revisión de los registros previos, hablando con los propios empleados, haciendo un análisis de los datos extraídos del proceso o bien a través de la observación directa del mismo proceso en funcionamiento.

Con esta recaudación de información, el auditor busca comprobar que el proceso es eficaz produciendo los resultados establecidos y que, en general, funciona según lo previsto en el Sistema de Gestión de Calidad.

Para aportar valor al proceso que se está auditando, una buena acción del auditor es no sólo reflejar las partes que no funcionan bien, sino también indicar aquellas áreas del proceso que pueden funcionar aún mejor de lo que lo hacen si se hacen algunas modificaciones. En nuestro artículo 5 cosas que un auditor interno nunca debería decir recogemos también algunos ejemplos prácticos a tener en cuenta durante la realización de la auditoría.

Paso 4 Informar sobre la auditoría


Una vez finalizado el proceso de revisión y recopilación de información sobre el proceso objeto de la auditoría, es necesario efectuar una reunión entre el auditor y el encargado del proceso con el fin de que haya un flujo de información. En esta reunión, el encargado del proceso debe quedar informado sobre las áreas que presentan problemas y que necesitan ser revisadas, así como también se le debe informar sobre aquellas posibles áreas que aun funcionando adecuadamente, pueden mejorar su rendimiento.

Tras esta reunión, es aconsejable que todo lo hablado pase a un registro escrito para que dicho flujo de información del auditor al encargado quede grabada y así poder tener un seguimiento en las futuras auditorias.

Paso 5 Seguimiento de las mejoras planteadas

Este quinto y último de los pasos para hacer una auditoría interna es un paso esencial. El seguimiento de los problemas encontrados así como de las posibles mejoras sugeridas es vital para asegurarnos el éxito de la auditoría efectuada y, en última instancia, de la mejora continua del proceso en cuestión.

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